Renovación significa cambio, evolución, sustitución y reanudación de una fuerza o intensidad de un proceso que estaba interrumpido, con deficiencias o con alteraciones. Nuestras vida es un proceso de renovación constante, pero no siempre esa renovación trae consigo fuerzas para progresar, sobre todo cuando esta renovación es espontánea sin dirección o sin un objetivo o misión bien definido. Esta renovación también puede ser alterada cuando elementos tóxicos se incorporan al proceso. Es por ejemplo lo que sucede en nuestro organismo, donde tiene lugar un proceso de renovación celular permanente. Las células tienen la capacidad de reproducirse y producir células genéticamente idénticas que sustituyen funcional y fisiológicamente a las células madre originales.
En el caso de la piel estos procesos se alteran por la exposición al sol, la ingestión de productos alimenticios contaminados o la aplicación de elementos tóxicos en la piel, como sucede con algunos cosméticos o protectores solares que contienen ftalatos o parabenes. Por otra parte el consumo no balanceado y la ingestión de alimentos procesados, unido a otros elementos como la tensión mantenida y el estrés aceleran el proceso de envejecimiento o la aparición de enfermedades como el cáncer, obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, que son el 60% de las causantes de la mortalidad mundial.
Nuestra mente, como elemento que integra el componente biológico y espiritual de nuestro ser, tampoco se aparte de estos procesos y cada día se renueva de acuerdo al medio que nos desarrollamos y puede estar también invadida por elementos tóxicos de acuerdo a la ideología, creencias o invadidas por la avalancha de noticias poco estimulantes, destructivas e intimidantes. La influencia de los factores sociales, quizás por la falta de renovación de nuestra mente, determinan nuestros compartimentos, pero a su vez es algo que puede ser dirigido para obtener resultados diferente o mejores a los que cada día obtenemos.
La renovación de nuestra mente es uno de los elementos mas importantes en nuestra vida por cuanto su influencia determina consecuencias tanto en nuestro cuerpo como en nuestro espíritu. Renovar nuestro entendimiento significa incorporar conocimientos, palabras y actitudes que nos permitan ser mas fructíferos, prósperos y contribuir con el bienestar común. Al igual que sucede con nuestro cuerpo hay elementos tóxicos de los cuales debemos cuidarnos. Por citar algunos de ellos, debemos tener cuidados con algunas prácticas “holísticas” como el biofeedback, el hipnotismo y otras formas de curación psíquica, o de aquellos tipos de prácticas de acupuntura, de misticismo oriental y de ocultismo que deterioran nuestra mente y pueden subyugar la voluntad individual a la de otro ser humano.
Nuestra mente debe ser renovada y fortalecida cada día con proyecciones que se alineen al amor, al perdón, a la misericordia, pero también a la prosperidad, a la comunión con Dios, al éxito y a trazar metas y crear mejores oportunidades de vida y convivencia. Una fuente inagotable de renovación de nuestra mente está en el estudio de la palabra de Dios. La podemos encontrar en un manual que ayuda a la renovación de la mente mediante la revelación y aplicación práctica en nuestra vida de esa palabra. El manual mas completo para lograr nuestros anhelos y deseos fue diseñado por nuestro Creador y está al alcance de todos desde hace muchos años, no lo busquen como un libro de religión, porque el libro de la ley, la Biblia, es un manual de vida.